lunes, 29 de abril de 2013

Jugando a: Doom



Nos encontramos en el sector 3, el sector en el que todo a empezado, en donde se había una investigación secreta que ha acabado muy mal, y debemos pasarlo...

Nada más entrar recibimos una comunicación, un científico asustado esta al otro lado y se le ilumina la cara cuando respondemos a la llamada, dice que en el sector esta él y dos científicos amigos suyos, si los rescatamos pueden cerrar el portal, menudo primer día de trabajo...

Hay que apresurarse, no sabemos cuanto tiempo pueden mantenerse con vida estos débiles científicos  Nos íbamos a organizar pero ni eso nos dan de tiempo, al poco surgen algunos regordetes acompañados de esos seres que escupen bolas de fuego, ¡los muy cabrones!






El grupo esta formado por Joey, un soldado fuerte, capaz de saltar escombros y escabullirse entre las masas y además dice poder presentir el mal para evitarlo, un tío muy raro...

Manfred iba para médico pero cambio al ejercito en la sección de francotiradores, tiene especial puntería y corre el tío que deberíais verlo, ¡ni una gacela delante de un león!

Yo me llamo Rambo, un soldado capaz de manejar armas disparando a todo lo que se mueva, quemar munición como si no hubiera mañana, y todo eso sin perder la perspectiva táctica. No quiero ir fardando pero...si no fuera por mi no estaríamos vivos aún.

Organizo rápidamente a mis chicos, Manfred aprovecho su rapidez para recoger una escopeta y el rifle, destrozando de un puñetazo a uno de esos lanza-fuegos, el tío es eficiente.
Joey se adelanta y le mete a uno de los regordetes, el muy desquiciado le arranca la cabeza con las manos, ¡se le va la olla!
Yo me tengo que encargar de los otros dos, uno de cada para calentar, con más calma, hay que enseñar a mantener la calma, no podemos ir así por la base porque nos van a masacrar.


Tras limpiar la habitación fácilmente, sin nadie herido, estábamos eufóricos, así que nos organizamos y abrimos la puerta para descubrir un escupe fuego justo detrás de la puerta, ¡vaya susto! ¡el muy cabrón! detrás se ve un largo pasillo infestado de criaturas.




El tiempo apremia y mis chicos son bastante impacientes, Manfred no parece ver el que tiene al lado y se lanza por el pasillo para atacar a todo lo que se mueva, confiaría en su agilidad para esquivar pero así no vamos a sobrevivir, si bien, se encuentra con unas granadas, perfecto...el loco con unas granadas...Joey se encarga del escupe-fuego que estaba nada más abrir y no le deja ni abrir la boca, lo deja humeante (chiste malo).

Sin amenazas cerca recojo una escopeta de una esquina y una pieza para añadir a mi armadura, a ver quien se mete con Rambo. Ordeno a Joey que se mantenga alerta a la retaguardia, no nos pueden sorprender por detrás que bien que saben dar por culo estos demonios, y no me gusta recibir.



Las arañas se acercan a Manfred y le muerden, parecen más agiles que Manfred... estúpido capullo, vas a hacer que nos maten. Por detrás aparece otro escupe fuego pero Joey esta alerta y le dispara, oigo como saca la pistola y dispara, debe haberlo matado... pero Joey sale de la habitación como un rayo, saltando por encima de los escombros que bloquean parte del pasillo y junto a Manfred avanzan matando a las arañas. Me asomo y veo al asqueroso escupe fuego avanzando hacia mi, no tenemos tiempo, no puedo encargarme de el ahora, mis chicos me necesitan y están avanzando.

El puto Manfred no tarda en sacar una granada y la lanza en la curva donde se acumulan cuatro o cinco de esos escupe fuegos, esto parece el infierno, fuego por todos lados. La granada explota muy bien colocada, matando a tres de esos seres dejando casi libre la curva. Manfred se sitúa para observar el pasillo que gira a la derecha, muy bien hecho Manfred, por una vez... parece que has aprendido algo de mi.


Al final del pasillo hay un demonio escupe fuego gigante, como cuatro juntos de los pequeños, de esos que tu casi no los ves y te lanzan fuego para quemarte la melena si no estas atento. Vamos a tener problemas para pasar por ahí.



Joey y yo nos las vemos de los que que Manfred nos deja, el muy loco se lanza pasillo abajo pero...se nos acaba la suerte. Nuevas arañas salen del conducto de ventilación mordiendo, tienen bastante hambre, mientras los escupe fuegos que aún viven resisten nuestras salvas, las balas parecen no hacerles efecto, aunque la pared de detrás tiene muchos agujeros...

Manfred y Joey caen pronto por las heridas, yo ni siquiera tengo un rasguño, y eso que ando metiendo puñetazos a todo lo que se mueve, el demonio archivil de la puerta nos esta masacrando.
Manfred y Joey resucitados (el invasor se apunta dos de enfriado), se acercan al demonio para intentar darle matarile, pero solo le hieren. No nos queda tiempo este pasillo se ha hecho muy largo y debemos abrir la puerta, así que ordeno a Joey que la abra y se prepare para lo peor. Yo estoy en la retaguardia conteniendo lo que viene por detrás  aunque mi armadura me salva varias veces del fuego de estos seres no se cuanto tiempo va a seguir mi suerte.


La nueva habitación es...es...para echarse a llorar, nada más abrir un gordo cabrón, armado con una metralleta que no tardó en usar. Joey retrocede unos pasos y no se si fue del susto que suelta un puñetazo al dichoso demonio escupe fuego de dos metros y medio que lo tumba al fin. Mafred, el puto pirado no duda en soltar otra granada justo detrás del gordo baboso de la puerta, mata a algo que estaba detrás  o eso pareció por los gritos que salen de la habitación, el gordo parece retorcerse pero se mantiene en pie, con la mano-metralleta echando balas.




La situación es desesperada y comenzamos a sacar nuestras armas pesadas y dejarse ya de ahorrar munición. El gordo cabrón se cura misteriosamente pero de poco le sirve, cae bajo la escopeta de Joey. Manfred avanza, no espera a nadie. Yo bajo hasta la puerta pero dos escupe fuego aun vivos me siguen, de momento hacen poco gracias a mi armadura pero los muy...¿no mueren nunca?


Vemos al científico escondido entre escombros, pero no podemos llegar hasta él, hay otros dos gordos cabrones detrás de los escombros junto a un par de perros de los demonios. A Joey y a mi se nos complica la retaguardia con los dos escupe fuego resistentesdelahostia nohayquienlosmate. Nos están ganando y Joey vuelve a estar gravemente herido.
Manfred tiene mas suerte y limpia la zona inmediata de la habitación, antes de los escombros, soltando la última de sus granadas detras de estos, hiriendo a uno de los gordos cabrones y matando a uno de los perros.



Joey cae finalmente bajo las llamas de los escupe fuego (otra vez) y a Manfred se le complica mucho la situación. Desde detrás de unos escombros aparece un señor demonio que quita los escombros de un manotazo y se dirige a Manfred, que solo puede verlo venir y recibir un hostión que lo lanza volando por la habitación, no muere de milagro. Joey doblemente resucitado (voy a empezar a llamarle Jesus)(chiste malísimo) saca su rifle y descarga varios cargadores en el recién engendrado demonio, Manfred se pone en pie y hace lo propio, vaciar varios cargadores en el nuevo demonio pero entre ambos no consiguen sino herirle y poco más.
Yo mientras consigo deshacerme al fin de los escupe fuego que tanto han dado por culo.

Manfred no resiste otro manotazo del demonio grande y cae, la situación es desesperada  Se nos esta acabando el tiempo para rescatar a los científicos  nos queda muy poca munición tras vaciar varios cargadores en esta última sala, Manfred y Joey han muerto repetidas veces...

Finalmente, conseguimos derribar al mastodonte enfurecido que había matado a Manfred, los gordos cabrones que hasta ahora nos habían dado tregua empiezan a moverse así que vaciamos los pocos cargadores que nos quedan. Solo me quedan algunos a mí, ¿es que no sabéis racionar?





Ya limpia la habitación y solo con un cargador de munición que me quedaba abrimos la última puerta a la desesperada  hay muy poco tiempo.


Se nos abre un corto pasillo con dos gordetes que guían a sendos perros, acabamos fácilmente con los uno de los gordetes y con parte del cargador con su perro también  el resto se acerca bloqueando el paso de la puerta, no hay tiempo que perder si queremos salvar a los científicos, ¡hay que pasar ahora!

Lamentablemente no tenemos suerte, Joey no consigue derribar al perro con sus puñetazos y la última de las balas sale de mi escopeta sin abrir brecha por lo que Manfred no puede correr hasta la puerta... estamos perdidos....



Primera vez que jugamos en el escenario tres. El tiempo que te marca el juego para salvar a los científicos marca el ritmo y no te permite avanzar con cautela, y esta sala llena de gordos cabrones...iba bastante bien hasta esta sala, sin apenas haber gastado munición, con solo dos muertes, pero la aparición del demonio grande y la mala suerte me han hecho perder muchísima munición y perder demasiado tiempo.